Campo Grande impulsa la integración cultural junto a municipios Jesuíticos-Misioneros

En el marco del acuerdo firmado entre el intendente de Campo Grande, Carlos Sartori, y la Universidad Católica de San Ignacio Guazú (Paraguay), el Coral Municipal de la localidad misionera realizó una importante gira por ciudades de origen Jesuítico-Misionero del Brasil, en lo que representa una experiencia, hasta el momento, inédita.

Las presentaciones del Coral Municipal de Campo Grande se realizaron en conjunto con la Orquesta de Cámara Ars Barroca de la Universidad Católica de San Ignacio Guazú, las delegaciones sumaron un total de 80 integrantes, y dejaron cautivadas a ciudades como Entre Ijuis, Sao Miguel das Missoes, Sao Nicolau, Caaro, Caibate, Sao Pedro do Butia y Cerro Largo.

Siendo, tal vez, uno de los momentos más emotivos, la función de despedida de la gira por parte del Coral Municipal en la Iglesia Matriz de Sao Luiz Gonzaga, donde el auditorio los saludo de pie y con un prolongado aplauso.

Por su parte, Carlos Sartori visitó al Coro y, junto a su familia, asistieron a parte de los conciertos ofrecidos, oportunidad en la que también el jefe comunal misionero se reunió con sus pares; entre los temas de interés que se trataron fueron los de lograr la construcción de más puentes sobre el Río Uruguay, la necesidad de intensificar los intercambios culturales por los rasgos comunes que se comparten y el alto potencial creativo de los pueblos que se encuentran unidos por la historia jesuítica.

Sartori coincidió en fortalecer los aspectos de la integración cultural y turística de las ciudades, y el armado de una agenda de trabajo para poder avanzar en ese sentido.

El intendente de Campo Grande ya había sentado las bases para desarrollar este trabajo cuando en su momento participó en la Asamblea de los 30 Pueblos Jesuitas, y como parte de este intercambio y las gestiones realizadas, se logró que el pasado 11 de marzo, conmemorando un nuevo aniversario de la épica Batalla de Mbororé, la imagen de Nuestra Señora de la Asunción de Acaraguá y Mbororé, vuelva por primera vez en la historia después de más de de tres siglos, a territorio misionero y, principalmente, al lugar donde fue tallada por los propios misioneros.