La Argentina registra 41 buques hundidos y 86 muertos en 16 años

Una reciente investigación devela datos escalofriantes sobre naufragios entre el año 2000 y el 2016 en la industria pesquera. A su vez datos del Centro Naval muestran que somos el país con más siniestros en pesqueros entre 1970 y el 2000. Se plantea la necesidad de crear un comité independiente de investigación, mejorar los controles y cumplir con la normativa internacional.

La investigación a la que REVISTA PUERTO tuvo acceso, fue recientemente presentada ante las autoridades académicas de la Fundación Atlántica. El documento realizado por la docente Silvia Paleo analiza en profundidad los naufragios ocurridos en el sector marítimo pesqueros desde el año 2000 hasta junio de 2017. En 16 años y medio, la industria pesquera sufrió 41 naufragios que dejaron un saldo de 86 tripulantes víctimas fatales, entre los que se cuenta a los 7 tripulantes aún desaparecidos del buque Repunte. Pero además brinda datos del Centro Naval en el que devela que nuestra industria pesquera logró ocupar el primer puesto internacional en siniestros entre 1970 y 2000.

La autora plantea que la creación de un ente independiente que investigue los dramáticos sucesos permitiría prevenir nuevos hundimientos y pone el foco de la prevención en la capacitación de los tripulantes y los controles, como así también en la modernización de los elementos de salvataje y comunicaciones. Señala Paleo que si se diera simplemente cumplimiento a las normas y tratados internacionales vigentes se reducirían drásticamente los naufragios. La falta de acceso a la información de la Prefectura fue uno de los mayores obstáculos con los que se encontró para realizar esta valiosa investigación.

Nuestro país exhibe un triste récord de naufragios a nivel mundial. Según datos del Tribunal Administrativo de la Navegación del Centro Naval, entre los años 1970 y 2000 el número de siniestros en barcos pesqueros, supera en un 20% al conjunto de accidentes registrados en todo el mundo. Por otra parte, al comparar el tipo de accidentes, nuestro país es líder en hundimientos, superando la marca mundial también en un 20%.

Pero el estudio de Paleo se centra en lo acontecido en nuestro mar y específicamente en la flota pesquera en los últimos 16 años, a lo que lamentablemente se debió sumar el naufragio del Repunte en estos últimos días. Del 1 de enero de 2000 hasta el 18 de junio de 2017 en un universo de 700 buques pesqueros, Argentina registra 41 naufragios que dejaron un saldo de 86 víctimas fatales, entre las cuales se cuenta a los 7 tripulantes aún desaparecidos.

La tabla que incluye esta investigación brinda detalles de cada barco siniestrado. En el año 2000 el Cincomar II; en el 2001 el Conarpes aV y el Azuchi Maru; en 2002 el Ángela Wright, Chubasco, Argentina S y Don Víctor con 7 muertos; en 2003 María Alejandra y Don Roberto con 7 muertos. En 2004 el Antonio Miralles, Fe en Pesca, Diego I, Fénix con dos muertos; Gaviota III con 1 muerto; Siempre Don Pablo con 3 muertos, Santa Lucía con 6 muertos, Jesús del Camino con 7 muertos y Santa Marta con 4 muertos; en 2005 el San Daniel; en 2006 Don Juan, Stella Maris I, Vieirasa 8 con 2 muertos, Carlos Álvarez con 2 muertos y Rosario G con 7 muertos.

En 2007 se produjeron 7 siniestros en los que afortunadamente no debieron lamentarse víctimas fatales; los barcos afectados fueron Altalena, San Jorge, Puente América, Kantxope, Álvarez Entrena I y Álvarez Entrena II. En 2008 no se produjo ningún siniestro de gravedad. Pero en 2009 se produjeron cinco y en todos se debió lamentar la pérdida de vidas: Atlántida 3 muertos, Mataco II 1 muerto, Cincomar V 1 muerto, Puente Chico 1 muerto y dos meses más tarde este mismo barco también dejó otra víctima fatal.

En 2010 el Argenova XI y el San Pedro Apostol no tuvieron víctimas pero el Unión dejó el saldo de 2 muertos; en 2011 Es Posible II, Pablo I y Mar del Chubut con 1 muerto. En 2012 no se registraron accidentes graves; en 2013 el Neptunia III, Orión I y Virgen María con 1 muerto. En 2014 Galme I y Altalena con 1 muerto; en 2015 hubo cuatro naufragios, el Mariana, Rawson, San Jorge I con 5 muertos y Temerario con 1 muerto.

El año pasado se registraron nueve accidentes graves y en tres hubo víctimas fatales: Marianela, Villarino, Sagrado Corazón, Esteiro, Victoria I, Noemí I, Padre Pío 1 muerto, O Sole Mío 1 muerto y el San Antonino con 6 muertos. En este año ya llevamos 11 víctimas de naufragio; en febrero el barco Orión V registró una muerte y las otras 10 víctimas las aportó la lamentable tragedia del Repunte, que ya tiene tres muertes confirmadas y 7 desaparecidos.

La tarea de reconstrucción de los accidentes en altamar no fue sencilla para Paleo, quien indica que esta falencia tiene implicancias gravosas como la imposibilidad de evitar la repetición de las tragedias: “La dificultad para acceder a estadísticas referidas a accidentes marítimos en nuestro medio, y en especial a los acaecidos a bordo de los pesqueros, constituye un obstáculo para trabajar en el establecimiento de las causas más frecuentes de siniestros en función del tipo de barcos, obligándonos a recurrir, con tal propósito, a la memoria, experiencia y noticias periodísticas”.

La Prefectura Naval Argentina es la encargada, por Ley 18.416, de realizar las investigaciones primarias, ya que, desde que recibe el pedido de auxilio del siniestro o del accidente, es la primera que llega al lugar. La realización del informe técnico oficial lleva años y luego es casi imposible conocer el informe final. Esto impide realizar una estadística para reconocer e identificar los problemas más importantes de los siniestros, analizarlos, obtener conclusiones y sugerir soluciones, indica la autora.

“Hasta donde fue posible investigar, la principal falla en los siniestros, radica en las políticas y sistemas de prevención, con incumplimientos serios de las normas de seguridad por parte de las tripulaciones. Si pudieran conocerse con mayor detalle las causales de accidentes a bordo, resultaría factible la elaboración de directivas de acción más claras para evitarlos.”

“El país cuenta con aproximadamente 700 embarcaciones pesqueras; es muy probable que el organismo de control, PNA, no cuente con los inspectores suficientes para mantener al día todos los certificados que necesitan los buques para navegar, ni las inspecciones antes de zarpar. Por lo tanto, debe hacer prórrogas de meses para cumplir con las inspecciones. Los cuestionamientos sobre la falta de fiscalización de la PNA en los buques pesqueros son frecuentes ante naufragios o accidentes en altamar”, indica Paleo.
Marco legislativo y propuesta

La investigación y el correcto análisis de los accidentes marítimos están regulados en el ámbito internacional, dentro de la Organización Marítima Internacional que en mayo de 2008, aprobó el Código de normas internacionales y prácticas recomendadas para la investigación de los aspectos de seguridad de siniestros y sucesos marítimos. El propósito es promover un enfoque común en la investigación y fomentar la colaboración entre Estados para determinar qué factores contribuyen y dan lugar a tales siniestros.

Nuestro país, que adhiere al Código, tuvo un frustrado intento de avanzar en la investigación y prevención de accidentes: “A finales del año 2006, el gobierno de Chubut ordenó la creación de la Comisión de Seguridad Marítima. Se reunió a diferentes actores del sector pesquero, hubo coincidencias de todas las partes en hacer los mayores esfuerzos para garantizar barcos seguros, pero dicha comisión no arrojó ningún resultado concreto” porque, señala Paleo, “cuando estaban a punto de comenzar con las revisiones, la Prefectura advirtió que la legislación nacional establece que es solo y exclusivamente esa fuerza la autorizada a habilitar buques”.

Donde sí funcionan comisiones de este tipo es en la mayoría de los países de la Unión Europea, que realizan una eficiente compilación de datos, la investigación y el peritaje de accidentes, la difusión de las conclusiones a que se arriba, más la formulación de estadísticas que les permite analizar la problemática. A la vez cuentan con un organismo central que coordina con las instituciones de todos los países que la conforman.

“Una de las conclusiones de la “Comisión permanente de investigación de accidentes e incidentes marítimos” de España, es que la adecuada formación de la gente de mar es la asignatura pendiente. Los técnicos coinciden en que la forma más eficaz para luchar contra los accidentes marítimos, es lograr que las tripulaciones reciban una formación práctica que complemente la teórica, es decir, que el proceso de formación no finalice en la Escuela de Pesca, sino que continúe a lo largo de su vida profesional”.

“Es probable que, en muchas partes del mundo, no se necesiten más reglamentos para la pesca. Lo que hace falta sobre todo es que se examinen y enmienden los reglamentos a fin de reflejar los problemas y sus causas radicales; el proceso de revisión de los reglamentos debe ser tan dinámico como lo es la industria que se quiere reglamentar”.

“Es evidente que la industria debe participar en este proceso. Los que hacen la reglamentación y los que la sufren deben tener la capacitación necesaria para garantizar el cumplimiento” dice Paleo; y propone generar grupos de trabajo nacionales sobre seguridad en el mar.

“Está demostrado el alto riesgo de esta actividad, pero también es una realidad la lentitud de la justicia en la investigación de los accidentes, por lo que no se definen las responsabilidades y los accidentes siguen ocurriendo al no poder intentar remediar las causas que los produjeron”, concluye el informe.